INFLUENCIA DEL ESTADO FÍSICO Y NUTRICIONAL COMO MEDIDA PREVENTIVA EN EL CÁNCER DE MAMA Y LAS IMPLICACIONES EN SU EVOLUCIÓN.

Varios aspectos respecto al cáncer de mama:

  • Es el más prevalente en mujeres de mediana edad.
  • Es la segunda causa de muerte en este grupo poblacional.
  • Una de cada 8 mujeres padecerá cáncer de mama a lo largo de su vida.

Con estos datos sobre la mesa es importante tener en cuenta que, los factores no relacionados con la genética (exógenos), tienen gran relevancia en la aparición de esta enfermedad (Entorno a un 30 – 40 %) (1,2).

En este sentido, el sobrepeso y la obesidad adquieren gran importancia a la hora de favorecer su aparición sobre todo en mujeres postmenopáusicas, debido a la producción de estrógenos en el tejido graso. Además, la obesidad suele ir unida a otro tipo de enfermedades como la resistencia a la insulina,  diabetes II, aumento de la glucemia, y demás patologías relacionadas con el azúcar en las que, un aumento en la producción de insulina puede acelerar el crecimiento de determinados tipos de tumores (1)

Del mismo modo, existen factores protectores como son el ejercicio físico practicado de manera regular, alimentación saludable, haber dado a luz y practicar lactancia materna. De ellos, la alimentación juega un papel fundamental, hasta tal punto que, países con una alimentación similar a la mediterránea tienen menor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer; en concreto con el de mama, podrían prevenirse del 15 al 20 % de los casos. Por dieta mediterránea entendemos aquella en la que predomina el uso de aceites monoinsaturados como el de oliva, alto consumo en vegetales (frutas y verduras), legumbres, frutos secos y pescado y bajo consumo en carne, grasas saturadas y harinas refinadas (1).

Antes hablábamos del ejercicio como factor protector y es que hay estudios que demuestran que la práctica de ejercicio físico después de ser diagnosticado,  reduce las recaídas en torno a un 24 % y la mortalidad un 34 %. La sarcopenia o reducción de la masa muscular provoca en pacientes oncológicos una mayor toxicidad durante el tiempo que dura el tratamiento, algo que requerirá de una reducción en la/las dosis y/o retraso en la administración de los ciclos  (3).

Está claro que el cáncer de mama no se puede prevenir al 100 % pero evitando factores de riesgo se puede reducir la probabilidad de sufrirlo. En este sentido, la prevención juega un papel fundamental enfocándose en la adopción de hábitos de vida saludables, en disminuir los factores de riesgo y desarrollar programas para la detección precoz (1).

Si os interesa el tema estad atentos porque habrá más post sobre alimentación y cáncer, en concreto, sobre aquellos alimentos de carácter protector.

Bibliografía:

1.         Luciá LB, Irene RA. Influence of nutritional status in the prevention and evolution of breast cancer. Nutricion Clinica y Dietetica Hospitalaria. 2018;38(2):144–50.

2.         Villaverde RM. El paciente oncológico del siglo XXI. Maridaje terapéutico Nutrición-Oncología. Nutricion Hospitalaria [Internet]. 2016;33. Available from: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112016000700002&lng=es&nrm=iso&tlng=es

3.         Santos KT de O, Gomes FMA, Silva SME da, Silva ARA da, Pinho CPS. Sarcopenia en pacientes oncológicos en tratamiento Quimioterápico. Revista chilena de nutrición [Internet]. 2019;46(4). Available from: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-75182019000400375&script=sci_arttext&tlng=n

Sobre el autor
Esther Cuadrado

Esther Cuadrado

Diplomada en Magisterio Educación Física por la Universidad de Oviedo, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte con mención en rendimiento deportivo y graduada en Nutrición Humana y Dietética por la Universidad Isabel I. Apasionada del deporte y la nutrición y comprometida con la salud a través de la divulgación de hábitos de vida saludables.

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